El grupo brasileño Raça Negra se presentó anoche y parte de esta madrugada en Lambaré, donde las bajas temperaturas no impidieron disfrutar de un concierto que, en dos horas resumió una carrera musical de 40 años y, a la vez, rindió homenaje a las madres en su día.
Aquellas personas que en las últimas semanas venían anhelando con todo su ser que el frío finalmente llegue a Paraguay, y que estuvieron anoche en el Yacht y Golf Club, pueden decir, no solamente que el deseo se les cumplió ayer, sino que, probablemente vivieron la noche más fría del año, esto, considerando que las proyecciones meteorológicas no muestran un invierno muy intenso.
Para calentar ese ambiente a cielo abierto, el grupo The Classics se encargó de abrir la velada musical a las 20:00, con una seguidilla de clásicos de los 80 y 90 que animaron al público. Luego de unos 30 minutos, llegó el turno del Juan Gabriel paraguayo. El artista interpretó una breve selección de éxitos del Divo de Juárez y hasta tuvo la compañía de una Rocío Durcal para cantar Amor Eterno, la canción dedicada a las madres que, al decir del propio autor, están un poco más lejos de nosotros.
Otro conjunto paraguayo salió a escena poco después de las 21:00 y presentó una mezcla de estilos. A la banda le siguió un DJ, quien se encargó de musicalizar el evento, entre tanto el equipo de Raça Negra alistaba el escenario y las conexiones.
Se hizo esperar, pero el momento que todos aguardaban llegó a las 22:50 (a diez minutos de las 11 noche), cuando Raça Negra se encontró con el público paraguayo. Lo hizo con É tarde demais, una canción que relata la historia de una mujer que jugó con los sentimientos de su antiguo amor, al que nunca quiso, pero cuando intentó darle valor, llegó demasiado tarde.
Un éxito de contenido similar llegó después con Sozinho, un clásico en el que, el enamorado pide dejen de mentirle y relata haberse quedado solo por confiar en un amor ingrato. Aquí se vino un enganche con Estou mal y Volta.
Para romper esa línea de desamor apareció Maravilha, un tema que, además de ser más movido, relata el momento cumbre de una pareja de enamorados, donde el mundo es color de rosa, una maravilla, con frases como “tu linda sonrisa me hace muy feliz, sos lo que necesito y todo lo que siempre quise”
Situaciones parecidas se describen en Quando te encontrei, con la diferencia de que, aquí Luiz Carlos (el vocalista), en un primer vistazo, no pensó que caería locamente enamorado y quedaría atado a ese sentimiento.
Deus mi livre fue la siguiente canción escogida, otro de los clásicos en el que Luiz no consigue olvidar a un amor que caló hondo, una pieza que no podía faltar en el resumen de los 40 años de carrera de la agrupación brasileña, muy popular en nuestro país y en la región.
Se incluyeron también otras composiciones como Cigana, Valu a pena, A mesma aliança, Inquilino y Ração para viver, todos ellos, con una descripción previa y un breve diálogo con el público.
La miel de tus besos tiene el sabor del amor. Nos lo dice Raça Negra en Me leva junto com você. También hubo espacio para É o amor, una canción popularizada por el dueto Zezé Di Camargo e Luciano, durante sus primeros años de carrera.
Para el último tramo de la noche quedaron Você não sabe de mim y É tarde demais por segunda vez. El recital cerró con Cheia de manias, alrededor de las 00:52 de la madrugada, completando dos horas de presentación.
Luiz agradeció al público paraguayo por el cariño y deseó un feliz día a todas las madres. Destacó la importancia de ellas en la vida de todo hijo y pidió aprender a valorarlas, ya que, sin ellas, la vida cambia y nunca vuelve a ser la misma.









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