
Lo de peligrosa, ofensiva y veloz, en algún momento fue más que una canción. Era la descripción que se ajustaba a la selección paraguaya de fútbol que, incluso sin grandes estrellas, tenía un plantel al que le sobraba garra y empuje, ingredientes que despertaban entusiasmo. Hace 14 años esa realidad quedó atrás y Paraguay está lejos de ser un equipo respetado. Hoy tiene la misión de lavarse el rostro en la Copa América.
Los momentos vividos en el año 2010, en el Mundial de Sudáfrica, con emotivas clasificaciones, aunque por tanda de penales fueran, son los últimos que la mayoría tiene en la retina.
El haber llegado a cuartos de final y quedado tan cerca de las semis hicieron que la afición se emocione con la Albirroja , sin saber que sería la última participación de la selección en un mundial por al menos 15 años.
Aquel Mundial de Sudáfrica y la Copa América 2011, competición en la Paraguay llegó a la final, aunque con puros empates, y luego cayó 3 a 0 ante Uruguay, probablemente fueron las últimas dos veces que esta camiseta generó entusiasmo y orgullo.
El plantel de aquel tiempo tenía en sus filas a delanteros como Nelson Haedo, Lucas Barrios, Óscar Tacuara Cardozo, a un portero seguro como Justo Villar, a experimentados como Denis Caniza, Julio César Cáceres, Carlos Bonet.
Todos eran reconocidos de la Albirroja, algo que hasta hoy no se pudo volver a construir, un equipo consolidado ,con nombres que sean identificados incluso por el que tenga menos fútbol que Utilísima.
Hoy, ante la consulta de quién es el que no puede faltar en la alineación titular, ninguno de los diversos convocados a lo largo de estos años, logró anotarse como el necesario y mucho menos como el irremplazable.
El nivel de ausencia de figuras inicia desde la portería misma, lugar en el que los diferentes técnicos también probaron a varios, incluso en el primer partido de esta Copa América 2024, donde un joven con todas las ganas, pero sin la experiencia requerida, tuvo su debut absoluto con la selección y recibió dos goles.
Delanteros que juegan en el exterior con un óptimo desempeño y que son llamados a la selección, lastimosamente no alcanzan a tener un buen tino cuando de Paraguay se trata.
La sequía futbolística de 14 años, la lejanía de esas alegrías que llevaban a la gente a reunirse frente al Panteón a celebrar, hicieron que hasta competencias internacionales de canto se festejen como un campeonato. Ojo, apoyar a los compatriotas en todas las disciplinas es algo importantísimo, pero las ganas del pueblo de alegrarse por una victoria paraguaya se notaron en aquella victoria de Ayelén Alfonso en Factor X España, incluso en quienes no llegaron a ver un solo programa.
La selección paraguaya de fútbol tiene la obligación de lavarse el rostro y volver a ser un equipo respetable. El DT tiene la obligación de encontrar el camino y no de buscar en el público a los culpables del fracaso. Los paraguayos nos merecemos volver a vibrar con la Albirroja. Los jugadores deben estar a la altura de una camiseta que un día fue conocida por la garra guaraní. Aunque arrancó de vuelta con el pie izquierdo, esperamos que la selección nacional recupere la memoria y la gente pueda tener motivos para volver a creer, en todo sentido.








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