Con más de 30 primos en la familia, hoy toca hablar de una de las más próximas a mí desde la infancia. Y es que le llevo apenas 3 años, y la cercanía de edad hacía que formemos parte del mismo grupo que siempre se juntaba.
Antes de su nacimiento, su mamá me decía “mi muñeca”, hasta que llegó su propia nena, su adoración, su Leti, mi primita.
Muchos dicen que los primeros amigos son los primos, por ser parte del primer círculo social con el que comenzamos a convivir y aprendemos a compartir. Yo digo que los míos no solamente son los primeros, sino que son los que permanecen pese al paso de los años.
Es el caso de Leti, con ella y los demás primos jugábamos cada domingo sin falta en la casa de la abuela. A las muñecas, a las escondidas, juegos de mesa, etc.
Durante nuestra infancia, Leti era una de las que más cerca de la abuela vivía, así que, en ese tiempo, me quedé a dormir en su casa un montón de veces. Al no tener hermanas, aunque sí hermanos que me llevan 6 y 8 años, Leti era como esa hermanita ideal con quien jugar o divertirse. También ella tuvo la oportunidad de quedarse en mi casa varias veces.
Los años pasaron, crecimos, perdimos a la abuela que era el gran imán que unía a toda la familia, pero no por ello dejamos de vernos, aunque nada fue igual desde entonces.
Hoy somos profesionales, cada una trabajando, y ella, con la alegría de haber encontrado al amor de su vida y con la noticia de que se casa.
Felizmente, soy la prima que en los últimos años compartió algunos viajes y salidas con ella. Idas anuales a Villa Florida, que espero no terminen. Un inolvidable concierto de Sebastián Yatra, tras el cual quedé en su casa como en los viejos tiempos. Un meteórico viaje a las cataratas de Iguazú y por supuesto, sus últimas vacaciones de soltera sin saberlo, el viaje a Brasil en enero de este año.

Prima, Leti: esta vez das el paso más importante de tu vida independiente y comenzás a escribir una nueva historia, una que estará cargada de grandes desafíos, pero con mucho amor y con el cariño y los buenos augurios de toda la familia.
En este mes que inicia la cuenta regresiva, y que vas estar a mil por hora, quiero anticiparme a expresarte mi deseo de corazón de que seas inmensamente feliz en esta nueva etapa, como lo fuiste toda tu vida, pero ahora, desde una perspectiva distinta. Que siempre te sientas valorada como lo merecés, que sientas que cada día te vuelve a elegir.
Y como dice tu ídolo, Juanes, que para tu amor, que es su tesoro, él lo tenga todo.
Contá siempre con tu prima, Gabi.
¡Toda la felicidad del mundo para vos, Leti!
¡Te quiero muchísimo!









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