Hoy se cumplen 12 años de una noche maravillosa. No era uno de esos tantos partidos de Copa, era el partido, la final de la tan anhelada Libertadores, con una ilusión muy grande.
Recordar lo bueno es siempre lindo, pero cuando el resultado definitivo no es el esperado, revivir algunos momentos puede causar nostalgia y tristeza. Por eso nunca me gustó recordar la final de la Libertadores 2013.
Sin embargo, al cumplirse 12 años de aquel primer partido de local en el Defensores ante Mineiro, con un 2 a 0 a favor, accidentalmente escuché la grabación del relato de un momento muy especial que movió cada fibra mi olimpismo.
Aquella noche tuve el privilegio de estar presente en el estadio con mi hermano Marcelo. Nuestra ilusión era verdaderamente muy grande, pues nuestro último recuerdo de una copa Libertadores era del 2002 (y lo sigue siendo en cuanto a conquistas) y aunque hubo muchas noches mágicas de copa, esta final del 2013 fue inolvidable.
Minuto 93 del segundo tiempo, tiro libre para Olimpia, aumentar la diferencia del 1 a 0 era una necesidad, aunque no una garantía. Arco norte del estadio, la vista que teníamos era desde gradería norte, muy cerca de esa última jugada.
Le pegó Wilson Pittoni, no entendí ni qué trayectoria tomó el balón, simplemente vi que tocó la red y activó miles de gargantas que, al unísono gritaron un golazo que invitaba a soñar. Un verdadero abrazo de gol con mi hermano y una alegría con todos los que estaban allí.

Lo que pasó en el siguiente partido, ya todos sabemos y recordarlo duele, sin entrar a discutir sobre los culpables de perder semejante oportunidad. No ahondaré en lo negativo porque la simple mención basta.
A 12 años de esa noche que sí fue feliz y en la que el equipo estuvo a la altura, Olimpia inicia un nuevo ciclo con Ramón Díaz. Querido profe, que tu conducción reubique al Decano en el sitial que corresponde. Comencemos con el primer objetivo, ganar el Clausura y después apuntemos a hacer justicia por ese 2013 que se nos escapó como agua entre las manos. Le pedimos la cuarta Libertadores, don Ramón Díaz y confiamos en su capacidad ganadora. Éxitos y bienvenido, señor DT.








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