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Lectura, ortografía y escritura: un combo para la vida de toda persona

Aunque algunos le restan importancia, la ortografía es fundamental para la comunicación en todos los ámbitos. Su utilidad nos acompaña hasta el final de nuestra existencia, a diferencia de otros contenidos que hoy nos preguntamos de qué nos sirvieron estudiar. Ligada directamente a la lectura y a la escritura, con sus respectivos beneficios, es la madre de los demás conocimientos y hoy nos ocupamos de reivindicar su estratégico rol.

Los primeros balbuceos de un bebé de meses de vida son pequeñas expresiones de comunicación, destinadas a ir creciendo gradualmente: desde los sonidos de vocales como la a y la e, hasta consonantes como la m y la p, que luego se van uniendo naturalmente para formar las apócopes más lindas: ma (de mamá) o pa (de papá).

Luego nacen las primeras palabras, muchas de ellas monosílabas como sí y no, otras bisílabas como upa, jugo, agua, quiero, besos, etc., hasta construir un pequeño glosario básico y suficiente para los tiernos primeros años de vida.

Una vez en la escuela, tomamos el primer contacto académico con la ortografía, al aprender a leer y escribir nuestros nombres o las palabras papá y mamá, al conocer las cinco vocales y, más tarde, el abecedario.

Más adelante llegan el dictado y las primeras reglas básicas para indicarnos cuándo escribir con s, con c o con z, cuándo llevan tilde, cuándo son agudas, llanas o esdrújulas. Pero no se preocupe, esta no será una exposición de la malla curricular desde el Jardín hasta el último año de la secundaria, aquí el foco está más allá de eso.

Sin embargo, era muy oportuno señalar que la aparición de la ortografía desde el nivel inicial educativo hasta el final, incluso para exámenes de ingreso a la universidad o para concursar por cargos públicos, es una muestra del peso gravitante que tiene en la formación de toda persona, sin importar qué carrera siga o a qué se dedique

Pero cómo hablar de la ortografía sin mencionar la importancia de la lectura y cómo alcanzar una buena ortografía sin practicar la escritura. Imposible, amables lectores. Y es que las tres van de la mano: leer y escribir, por un lado, son los ladrillos que construyen una sólida ortografía que se va consolidando con el tiempo con mucha lectura.

Si bien existen profesiones para las cuales la gramática tiene más peso, como para periodistas, abogados, docentes, escritores, escribanos, etc., no por ello deja de ser una herramienta para economistas, estadígrafos, contadores, comerciantes, etc. Además, hay que recordar que, para llegar a ser lo que son, todos los profesionales necesitan leer y escribir para adquirir los conocimientos relacionados al área que les compete. A esto se suma que el puente para conectarnos con el mundo también es la lectura. ¿Cómo nos enteraríamos de lo que ocurre si no pudiéramos leer las noticias?

Hace como 20 años, la ortografía se vio amenazada por un modismo surgido en la era de mensajes de texto, cuando los usuarios acortaban las palabras para ahorrar espacio y costos. Así, veíamos casos como: “xq (por qué), x (por), ola (hola), dcile (decile), bb (bebé). Todo era válido con tal de reducir caracteres y aunque quienes lo hacían no ignoraban las reglas ortográficas, el hábito generado amenazaba con desplazar lo aprendido en clase.

En la actualidad, ese problema no existe, pues escribir por Whatsapp no representa una preocupación por la extensión del mensaje como ocurría en el pasado, aunque los errores siguen presentes.

No podemos obviar la aparición de la Inteligencia Artificial, una herramienta que, por un lado, trae muchos beneficios, pero por el otro, conlleva un riesgo en caso de exceso.

No se trata de fanatismos ni de aferrarse al pasado, sino de encontrar un término medio en el que aprovechemos el avance de la tecnologíasin por ello condenar a nuestro cerebro al desuso y a la consecuente inutilidad. Las maravillas de lA hacen que investigar sobre un tema cualquiera arroje los resultados ya con la síntesis hecha, evitando que la persona se tome la “molestia” de leer varias opciones antes de decidir qué datos recoger y, por supuesto, dejando de lado la elaboración genuina y cognitiva de un resumen. En una situación de apuro, bienvenida sea esa posibilidad, pero que se convierta en la generalidad y en la sepultura de la lectura y comprensión, sería una tristeza y un desperdicio de las capacidades humanas, una condena paulatina a la ruina.

Aunque algunos le restan importancia, la ortografía no es una moda o un ornamento, es la madre de todos los aprendizajes, es la base que sostiene todo lo demás y, por tanto, resulta imprescindible para el desarrollo íntegro de toda persona. Es una compañera, cuya ausencia dice mucho de nosotros y cuya presencia nos fortalece enormemente en lo académico, en lo personal y en lo social.

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